El Sol es una fuente de energía limpia, inagotable y gratuita. Su transformación en calor o electricidad se puede llevar a término en el mismo lugar de consumo, evitando
así depender de infraestructuras de terceros.
La energía solar térmica, que se obtiene a través de colectores solares, se utiliza para aplicaciones tan diversas como producir agua caliente sanitaria, calefacción o climatizar piscinas.
La energía solar fotovoltaica consiste en generar electricidad mediante paneles solares fotovoltaicos. Esta electricidad puede ser almacenada, consumida directamente a través de aparatos adecuados o transformada para hacer funcionar cualquier aparato eléctrico de uso cotidiano.
Por un consumo sostenible
Cada vez son más las personas que
apuestan por un modelo energético diferente, basado en energía limpia y respetuosa con el medio ambiente.
Un consumo sostenible es aquel que satisface nuestras necesidades presentes sin comprometer nuestro futuro. Por eso es basa en el aprovechamiento de energías no contaminantes e inagotables: las nombradas energías renovables.
Ser usuario de estas energías no solo significa ahorrar en la factura del gas, gas-oil o electricidad, sino que supone un beneficio tanto para la sociedad como para el medio ambiente.
Presente y futuro
En nuestra vida diaria utilizamos constantemente energía. Desgraciadamente, el modelo energético establecido no es un modelo justo ni sostenible.
Actualmente, tres cuartas partes de los recursos energéticos se destinan a una minoría de la población mundial. Además, la reserva de combustibles fósiles se agota día a día, por no hablar de los numerosos problemas ambientales que conlleva su utilización: contaminación, calentamiento global del planeta...
Es necesario, en definitiva, avanzar hacia un modelo más equitativo y sostenible. Se trata de mejorar nuestro presente para preservar nuestro futuro.
En el mundo empresarial, a nadie se le escapa el tremendo aumento de los precios de crudo Brent, que ha pasado de 12$ en enero de 2004 a los más de 60$ que cuesta actualmente, con
el consiguiente aumento de capital que desvían las empresas hacia las partidas presupuestarias destinadas a producción de agua caliente y calefacción, especialmente en el
sector hostelero: hoteles, cámpings, restauración y otras entidades como polideportivos, colegios y residencias de ancianos.
Este factor de encarecimiento ha conducido a los empresarios más avispados a invertir en sistemas de energía solar y otras medidas de eficiencia energética, conscientes de que una adecuada planificación energética supone ya un recurso empresarial más a la hora de disminuir costes, elevar rendimientos y amortizar las inversiones más rápidamente.
Como dato, diremos que con grandes consumos, una instalación solar térmica puede tener de un 20 a un 25% de rentabilidad, amortizándose en escasamente 4 años.
Las actividades hosteleras son las grandes beneficiadas de la energía solar térmica, ya que la producción de agua caliente se lleva una buena parte de su presupuesto. Los cámpings
aprovechan aún más las ventajas que ofrece calentar agua mediante renovables, ya que cuando sus necesidades de este recurso son más altas, es precisamente cuando la radiación solar
es más elevada, por lo que su amortización es aún más rápida.
El mundo de la industria se beneficia doblemente de la energía solar, ya que además de aprovechar el calor del sol para producir el agua caliente de duchas
y procesos industriales, donde más beneficio económico pueden encontrar es convirtiendo sus tejados en campos fotovoltaicos de venta a red.
Una ventaja añadida es que este tipo de instalaciones está al 100% subvencionado por las administraciones publicas, otorgando hasta el 30% a fondo perdido y financiando el 70% restante con un crédito bonificado.