Aunque parezca contradictorio, puede generarse
frío a partir de calor. Este hecho es muy atractivo, ya que es
en verano cuando mayor demanda de frío hay y mayor
disponibilidad de energía solar térmica se presenta.
Es posible refrigerar una vivienda con la misma
instalación de suelo radiante con que se calienta en invierno.
Para calefactar se hace pasar agua caliente y para refrigerar agua
fría. Ahí no queda todo, ya que en verano hace falta
deshumidificar el ambiente. Para ello se tendrán que instalar
unos deshumidificadores Fan-Coils.
La máquina de absorción
La máquina de absorción fue
inventada en 1859 y el sistema de funcionamiento es muy parecido al de
un refrigerador o bomba de calor. Básicamente se sustituye el
compresor mecánico por un sistema térmico de
evaporación y absorción, quedando igual el circuito del
refrigerante.
Acoplando un refrigerador por absorción a
una instalación solar térmica se conseguiría,
además de agua caliente y calefacción en invierno, agua
caliente y refrigeración en verano. Pero esta opción
presenta algunos inconvenientes.
La tecnología de absorción permite
aprovechar el calor de un fluido a 70 – 95 ºC para generar
frío, presentando un coeficiente de eficiencia COP muy
fuertemente ligado a la temperatura. El COP oscila entre 0,7 i 1,4
según la temperatura del fluido caliente esté en el
limite inferior o superior.
Los captadores solares, al depender del sol, no
pueden garantizar un suministro constante de agua caliente a la
temperatura deseada. Para garantizar la potencia frigorífica
necesaria de una vivienda, tendrá que sobredimensionarse el
equipo de absorción e instalarse una caldera de apoyo para
calentar el fluido caliente cuando no llegue a la temperatura deseada.
Los colectores solares de tubos de vacío
son los más apropiados para conseguir una temperatura
óptima para el funcionamiento de la instalación, pero
mucho más caros que los captadores planos.
El coste de una máquina de absorción
ya es elevado de por si. A este tendrá que sumársele el
de la instalación y de sus componentes, así como el del
consumo de combustible del calentador de apoyo.
Además, la instalación necesita una
torre de refrigeración, un elemento conflictivo en la actualidad
por ser lecho de cultivo de legionela y que necesita mantenimiento
constante y una ubicación especial.
Todo esto hace que la utilización de este
sistema no sea la mejor forma de refrigerar utilizando energías
renovables, por ser poco económica, con una elevada
inversión inicial, y tener la necesidad de mantenimiento
constante.
La alternativa
Los equipos de aire condicionado o bomba de calor
convencionales consiguen mejor coeficiente de eficiencia COP,
alrededor de 3,5 4,5, con lo que el ahorro energético es mucho
mayor.
Además, el coste de inversión y mantenimiento es más bajo, y su
tecnología más extendida en el mercado.
Para su funcionamiento consumen energía eléctrica que puede
producirse de forma limpia y gratuita con paneles solares
fotovoltaicos. Estos se adaptan muy bien ya que en verano, cuando
hay más necesidad de enfriar, pueden generar más cantidad de
energía debido a que hay más horas de sol.
El coste de una instalación fotovoltaica, además, está
subvencionado por el estado y puede conectarse la
instalación a red para vender la electricidad generada y conseguir
beneficios, amortizando antes la inversión.
Utilizando la misma fuente de energía, el sol, este sistema
consigue mejor rendimiento con una instalación más sencilla, sin
necesidad de mantenimiento y una inversión inicial mucho menor.
Si se desea refrigerar en verano y calefactar en invierno, es
muy aconsejable instalar una bomba de calor con suelo radiante y
deshumidificadores. El sistema permite utilizar colectores solares
térmicos para calefacción y paneles fotovoltaicos para
el consumo eléctrico.
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