El Sol es una fuente de energía limpia, inagotable y gratuita. Su transformación en calor o electricidad se puede llevar a término en el mismo lugar de consumo, evitando
así depender de infraestructuras de terceros.
La energía solar térmica, que se obtiene a través de colectores solares, se utiliza para aplicaciones tan diversas como producir agua caliente sanitaria, calefacción o climatizar piscinas.
La energía solar fotovoltaica consiste en generar electricidad mediante paneles solares fotovoltaicos. Esta electricidad puede ser almacenada, consumida directamente a través de aparatos adecuados o transformada para hacer funcionar cualquier aparato eléctrico de uso cotidiano.
Por un consumo sostenible
Cada vez son más las personas que
apuestan por un modelo energético diferente, basado en energía limpia y respetuosa con el medio ambiente.
Un consumo sostenible es aquel que satisface nuestras necesidades presentes sin comprometer nuestro futuro. Por eso es basa en el aprovechamiento de energías no contaminantes e inagotables: las nombradas energías renovables.
Ser usuario de estas energías no solo significa ahorrar en la factura del gas, gas-oil o electricidad, sino que supone un beneficio tanto para la sociedad como para el medio ambiente.
Presente y futuro
En nuestra vida diaria utilizamos constantemente energía. Desgraciadamente, el modelo energético establecido no es un modelo justo ni sostenible.
Actualmente, tres cuartas partes de los recursos energéticos se destinan a una minoría de la población mundial. Además, la reserva de combustibles fósiles se agota día a día, por no hablar de los numerosos problemas ambientales que conlleva su utilización: contaminación, calentamiento global del planeta...
Es necesario, en definitiva, avanzar hacia un modelo más equitativo y sostenible. Se trata de mejorar nuestro presente para preservar nuestro futuro.
El gobierno aprobó en marzo de 2004 el Real Decreto 436-2004 en el que obliga a las compañías eléctricas a comprar los kWh producidos por las instalaciones fotovoltaicas y subvenciona su precio pagándolo al 575% el precio de la tarifa media durante los primeros 25 años y al 460% en los siguientes si la instalación es menor a 100 kW.
A esta prima puede sumársele las subvenciones a fondo perdido que Soliclima tramita con éxito de las administraciones estatales y autonómicas y que representan el 20% de la instalación, la financiación a crédito bonificado del 70% de la instalación y la deducción en el impuesto de sociedades para empresas y en el IRPF para personas físicas
asociado al 10% restante.
Estas ventajas económicas unidas al hecho de que, por consecuencia del aumento del precio del petróleo, el precio de la electricidad cada vez será más caro, hacen de la inversión en fotovoltaica una muy rentable gestión, generando grandes beneficios, sin olvidar que se apuesta por una energía respetuosa con el medio ambiente que fomenta el desarrollo sostenible de forma independiente de otros países.